Por Daniel Arcucci LAS VEGAS.- "¡Leeeeeet's-get-ready-to-rumbleeeeeeeeeeee!" Cuando esta noche, pasadas varios minutos las 20 del oeste norteamericano se escuche por primera vez en vivo la clásica frase del también clásico locutor oficial Michael Buffer, seguramente vendrán a la mente tantas madrugadas de sábado frente al televisor, pendientes de esas batallas épicas que lo serían menos sin semejante presentación. "¡Preeeeeepárense-para-luchaaaaaarrrrrr!", se propone como una traducción lineal de la emblemática frase, pero las hay también más sutiles y precisas, como la que toma de "rumble" su acepción de ruido. De ruido de trenes que vienen. Uno de esos trenes se llama Sergio Maravilla Martínez y está llegando a una estación central de su recorrido, en la que se cruzará con Julio César Chávez Jr., con la intención de continuar hacia destinos todavía más lejanos.
Que se hayan batido todos los récords de venta de tickets para una pelea en el estadio Thomas&Mack Center habla de por sí del interés que el choque ha despertado: las 19.186 entradas agotadas, con una recaudación de más de US$ 3 millones, superó las 19.151 para Evander Holyfield y Lennox Lewis, por el título mundial pesado, en 1999.
Que se explique por la masiva asistencia mexicana, justo en el día de la independencia del país, para más datos nacionalistas, es un dato certero. Pero también se puede explicar por una rivalidad que ha tomado contornos futboleros, que se acrecentarán por un escenario diferente al que habitualmente ofrecen los hoteles por aquí.
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