Manu Ginóbili reconoció que hubo infracción, pero desdramatizó la acción con un notable sentido de autocrítica: "No hay que echarles la culpa a los árbitros. Así como a nosotros no nos cobraron esa, tres minutos antes yo le hice un foul a Fridson en la línea de tres y no se la dieron. Nuestra reacción final pasa por las mismas calenturas del partido, pero no hay que echarles la culpa a los árbitros. Son humanos y así como a veces se equivocan a favor, también lo hacen en contra. Faltas como esa hubo veinticinco en todo el partido", dijo Manu. "Sí, fue una falta no cobrada, es el margen de error que tienen los árbitros y pueden equivocarse", amplió.
Si el juez español cobraba la falta a favor de la Argentina, el equipo de Lamas habría ido a la línea de tiro libre a buscar el empate. "El partido no lo perdimos en ese último minuto ni por culpa del árbitro. No jugamos bien, estuvimos ahí, pero ellos lo cerraron mejor. Merecieron ganarlo", reconoció Luis Scola. Delfino, por su parte, señaló que no se debería haber llegado a una "última jugada decisiva". "En la última pelota no tenía un gran ángulo, yo quedé atrás en el rebote, pero duele el resultado", se lamentó Carlos Delfino. Sentado en el banco de suplentes, Leo Gutiérrez afirmó que vio bien la jugada: "Sí, fue falta. Lo agarran de la pierna y por eso Pablo se cae".
Lejos de las excusas, los argentinos reconocieron una protesta desmedida, motivo de la "calentura", pero en frío aceptaron que los árbitros pueden equivocarse. Aun en la derrota, otra enseñanza que deja esta camada.
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