Dirigentes de Oriente Petrolero reclamaron de forma airada la actuación del juez paceño Peter Guerrero, a quien inicialmente el entrenador Sánchez le reclamó porque no expulsó al guardameta de Blooming Sergio Galarza.
Tras la agresión, el técnico verdolaga permaneció cinco minutos en el terreno de juego, al borde de la boca del túnel, sin recibir ayuda médica.
Junto a él se arremolinaron alrededor de 100 personas, provocando así un verdadero caos como muy pocas veces ocurrió en el clásico cruceño, el cual tuvo un inesperado desenlace tras el pitazo final del juez Guerrero y resultado final fue un empate a uno.
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